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Tecnológico Superior Corporativo Edwards Deming - Enero - Julio Vol. 5 - 1 - 2021 https://revista-edwardsdeming.com/index.php/es
e-ISSN: 2576-0971
liberalismo clásico, donde las transacciones entre privados están libres o casi libres de
intervenciones y regulaciones.
Todos los países del mundo han adoptado -con distintos matices y grados, y con distintos
resultados- muchas medidas, normas y reglas, con el fin de reducir el contagio del virus
y sus consecuencias en la salud humana, pero, al mismo tiempo, tratando de afectar lo
menos posible a la actividad comercial de sus habitantes.
El COE Nacional (mecanismo, del Sistema Nacional Descentralizado de Gestión de
Riesgos, responsable de promover, planear y mantener la coordinación y operación
conjunta en emergencias o desastres con los diferentes actores a nivel nacional), ha sido
el actor principal encargado de la adopción y control de las medidas de contención del
virus en el Ecuador; y, aunque en menor grado, lo han sido también los comités
provinciales y municipales, quienes en una etapa más avanzada de la pandemia, asimismo
han tenido un papel protagónico en la determinación de tales medidas.
Los negocios del sector retail han tenido que adecuar a esa nueva realidad y a esas
medidas restrictivas: sus días y horarios de atención a clientes; la estructura del personal
a su cargo; la adopción de medidas de bioseguridad preventivas para empleados y
clientes; los horarios, frecuencia y volúmenes de transporte y bodegaje para sus
proveedores y puntos de venta, lo que implica un obligatorio cambio al alza en su
estructura de costos.
Incluso, no es que sólo hayan tenido que realizar cambios sobre un sistema de negocio
ya probado, muchos han tenido que cambiar, o al menos adecuar, sus métodos y
procedimientos para cumplir con las limitaciones, impuestas desde fuera por las
autoridades o por la realidad del mercado en situación de pandemia, y autoimpuestas
hacia adentro por su necesidad de supervivencia.
MATERIALES Y MÉTODOS
Ya hemos dicho que la crisis global del covid-19 afectó a la población en todo orden
social, y la investigación académica no es la excepción. Es por esta razón que, sujetos
todavía a restricciones sanitarias y riesgos de contagio, se ha optado por la investigación
on-line, por un lado, y por la participación de profesionales en el ramo por otra,
mediante la entrevista en profundidad y la revisión de informes.
Con la misma rapidez con que los mercados han respondido a los cambios del entorno,
lo han hecho los medios especializados y las empresas consultoras y de investigación del
ramo; y, con ello, la publicación on-line y en tiempo real de la información y la data tan
necesaria para la toma de decisiones comerciales, especialmente en época de crisis.
La información de mercado no puede esperar los tiempos que el canon editorial estipula.
En un par de meses o hasta pocas semanas esos datos pasan a ser una serie histórica
más que una herramienta al uso. El libro, con su innegable utilidad para la formación
académica, se constituye en este caso como una instrumento demasiado estático y lento.
Sin embrago, mucha de la información requerida sólo está disponible vía investigaciones
ad hoc, y con costos muy elevados, inalcanzables para los medios disponibles para este